Camino a la libertad

Dr. Miguel Ángel Núñez
Pocas veces una película logra impactar tanto como esta, pese a que el tema es archiconocido, sin embargo, siempre hay un giro nuevo y un enfoque, mérito del director, que permite ver viejos acontecimientos con ojos nuevos.


La historia, narrada en primera persona, cuenta la historia de Slavomir Rawicz (en cuyo libro se basa la película) quien tras la invasión de Polonia por los alemanes (1939), fue arrestado por el ejército soviético y encarcelado en Siberia. Luego, contra toda lógica consigue escapar del gulag, los famosos campos de concentración de la Unión Soviética, en compañía de otros presos. Caminan desde Siberia hasta el Himalaya, luego atraviesan el desierto del Gobi, pasando por el Tibet, para llegar finalmente hasta la India, donde finalmente pueden vivir en libertad. En el camino se les une una niña que también huye (Saoirse Ronan), pocos sobreviven al final, pero mueren en el camino con la sensación de ser libres, eso es mejor a quedarse esclavos en Siberia.

Una historia que podría ser aburrida en la mano del australiano Peter Weir se convierte en una narración con momentos épicos. Bien contada, excepcionalmente narrada y que va mostrando los vaivenes de la existencia humana en toda su crudeza de maldad y nobleza.

La película muestra paisajes impresionantes, en momentos es posible sentir que se está viviendo efectivamente en ese ambiente tan desolador y en otros tan hermosos. La pesadilla de sobrevivir, manteniéndose humano, sin perder los rasgos fundamentales de la humanidad.

La película nos hace revivir nuevamente algunos de los pasajes más oscuros de la historia contemporánea. En este caso, son los soviéticos los que torturan, mienten y encierran a cualquier “extranjero” que se presente ajeno a su ideología perversa del poder. La narración muestra un triste episodio de la historia de la segunda Guerra Mundial cuando Hitler y Stalin se reparten Polonia, y en Siberia proliferan los tristemente famosos gulags que se convierten en las cárceles donde se aprisiona de manera inhumana y simplemente por sospecha o falsas denuncias. Las cárceles soviéticas carecían de culpa y estaban planeadas para que cualquiera que allí llegase fuera olvidado.


El deseo de libertad puede mucho más que el dolor físico. La película nos recuerda que siempre cuando alguien se siente esclavizado por alguien, buscará todas las formas posibles para escapar a una situación agobiante. En dicha perspectiva, la vida humana adquiere un sentido mucho más profundo y trascendente que la mera sobrevivencia. Vivir es adentrarnos en el camino del sentido, de la búsqueda, de la necesidad profunda de entender que somos los arquitectos de nuestro propio porvenir. Caminar 6000 kilómetros para encontrar la libertad es una odisea, sólo explicable por el ansia humana de vivir sin amos ni negreros que aherrojen su libertad. Es en muchos sentidos un recorrido de héroes que están dispuestos a todo con el propósito de vivir libres y no sobrevivir esclavos.

Cada uno de los personajes que huye tiene una historia personal que contar y una forma de vivir la tragedia que les ha tocado experimentar. Así como es la existencia real, donde conviven personas con diferentes historias de vida que van configurando su estructura y personalidad. A veces se tiende a criticar a quienes actúan de una manera poco humana o demasiado pragmática en situaciones límites (utilizando una frase de Karl Jaspers), pero, ¿cómo actuaríamos nosotros en circunstancias similares? Es fácil juzgar desde la butaca, otra cosa es estando en el mismo gulag, con hambre, sed y desesperanza.


La película tiene momentos donde el director cae en espacios comunes haciendo un tanto tediosa la trama, sin embargo, logra superar esos impases para hacer la propuesta que entrega de un grupo de personas que caminan hacia la libertad y en el camino van revelando lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. En ese sentido Weir no pretende excusar a los personajes, son lo que son, porque eso es lo que el individuo humano es finalmente cuando se enfrenta a situaciones extremas.

Es una más en la saga de películas de este director australiano que ha hecho películas notables como El Show de Truman o Único testigo y que en su afán de concentrarse en la verdadera naturaleza humana termina mostrando lo mejor de la humanidad, que es finalmente la bondad y la nobleza.

Sinopsis



Créditos: 

Título original: The Way Back. Año: 2010. País: USA. Duración: 130 minutos. Director: Peter Weir. Guión: Peter Weir y Keith R. Clarke. Basado en el libro de: Slavomir Rawicz, The Long k: The True Story of a Trek to Freedom. Género: Aventuras, drama, años 40. Música: Burkhard von Dallwitz. Fotografía: Russell Boyd. Reparto: Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell, Saoirse Ronan, Dragos Bucur, Gustaf Skarsgård, Alexandru Potocean, Mark Strong, Sebastian Urzendowsky. Producción: Duncan Henderson, Joni Levin, Nigel Sinclair y Peter Weir. Fotografía: Russell Boyd. Montaje: Lee Smith. Diseño de producción: John Stoddart. Vestuario: Wendy Stites. Distribuidora: Aurum. Productora: Imagenation Abu Dhabi FZ / Exclusive Films / National Geographic Films / On the Road / Point Blank Productions. Web oficial: http://www.thewaybackthemovie.com/

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

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